
3 jul 2026
Gabriela León
Voluntaria 2026 del Programa Feminismo y Relaciones Internacionales
Cuando pensamos en los actores que mueven el tablero de la política internacional, solemos imaginar estados, organizaciones multilaterales, corporaciones transnacionales. Raramente pensamos en redes de think tanks conservadores, grupos religiosos coordinados a escala global o fundaciones financiadas con cientos de millones de dólares cuyo objetivo central es revertir décadas de avances en derechos de las mujeres y las personas LGBTQ+. Sin embargo, ese actor existe, opera con una sofisticación institucional considerable y lleva años influyendo en legislaciones nacionales, en foros de Naciones Unidas y en la orientación de la política exterior de las grandes potencias. Entender a este movimiento no como una suma de reacciones locales y espontáneas, sino como un fenómeno estructurado de las Relaciones Internacionales, es una de las tareas más urgentes del feminismo contemporáneo.
Lo que suele llamarse "backlash" o "contra-movimiento anti-género" no es nuevo, pero en los últimos años ha alcanzado una escala y una capacidad de coordinación transnacional sin precedentes. La victoria de Donald Trump en 2024 y la implementación acelerada del Proyecto 2025 le dieron a este movimiento el mayor impulso institucional de su historia: acceso al aparato del Estado más poderoso del mundo. Comprender qué es este fenómeno, cómo funciona y qué herramientas tiene el feminismo para enfrentarlo es el objetivo de este artículo.
El movimiento anti-derechos no es espontáneo: es una red
La primera trampa conceptual que debemos evitar es pensar en el "backlash" como una reacción natural y desorganizada de sociedades conservadoras frente a los avances feministas. La evidencia apunta en otra dirección. El movimiento anti-género es, en palabras de Outright International, "una red transnacional coordinada de actores que trabaja para revertir derechos de personas LGBTIQ, mujeres y otros grupos marginalizados, compartiendo estrategias, mensajes y recursos a través de fronteras".
En el centro de esta red se encuentran organizaciones como la Heritage Foundation think tank conservador estadounidense fundado en 1973 y su programa de gobierno Proyecto 2025, que funciona como una hoja de ruta para desmantelar los derechos de género tanto dentro como fuera de Estados Unidos. Según investigaciones de Pie de Página, alrededor de 30 organizaciones conservadoras estadounidenses entre ellas Heritage Foundation, la Alliance Defending Freedom (ADF) y la red de Leonard Leo gastaron cientos de millones de dólares para promover sus políticas en todo el mundo. "Heritage fue creada para eso", explica la investigadora brasileña Sonia Corrêa, de Sexuality Policy Watch: sus fundadores establecieron desde el principio conexiones internacionales con redes católicas anticomunistas en América Latina desde los años sesenta.
Lo que hace a este actor particularmente relevante para las Relaciones Internacionales es que no opera únicamente en el ámbito doméstico. Tiene tres frentes de acción global: el primero es la reorientación de la política exterior y la ayuda internacional de los estados afines; el segundo es la infiltración de organismos multilaterales; y el tercero es la exportación de marcos legales y narrativos a contextos nacionales de todo el mundo.
La política exterior como instrumento anti-derechos
Uno de los mayores hitos de 2026 en materia de feminismo y RRII fue la V Conferencia Ministerial de Política Exterior Feminista, celebrada en Madrid el 2 y 3 de junio, donde 28 países (incluido México) firmaron una declaración conjunta que pone la igualdad de género en el centro de la paz y la democracia. La reunión identificó explícitamente a "los movimientos anti-derechos, la desinformación sexista y las violencias digitales" como amenazas principales al orden internacional.
La conferencia de Madrid: es, en parte, una respuesta al uso de la política exterior como vector anti-derechos por parte de la administración Trump. Según un reporte del Global Extremism Monitor titulado Project 2025 Goes Global, el Proyecto 2025 exigió que USAID eliminara los términos "género", "aborto", "salud reproductiva" y "derechos sexuales y reproductivos" de todos sus programas, contratos y documentos de política. Ese mandato se implementó: Trump firmó un memorándum presidencial el 7 de enero de 2026 retirando a Estados Unidos de 66 organizaciones internacionales, 31 entidades de la ONU y 35 organismos externos entre las que figuran varias dedicadas a la igualdad de género.
Las consecuencias son tangibles e inmediatas. La administración Trump eliminó 60 mil millones de dólares en ayuda exterior, retiró al país de ONU Mujeres e impulsó una propuesta para fusionarla con el Fondo de Población de la ONU, debilitando ambas instituciones. Su decisión de enero de 2025 de cancelar la Agencia para el Desarrollo Internacional (USAID) cerró clínicas de las que dependían mujeres y niñas, interrumpió medicación para pacientes con VIH y eliminó suministros de anticonceptivos. El Secretario de Estado Marco Rubio, en la Conferencia de Seguridad de Munich, definió la civilización occidental como unida por la "fe cristiana, la ascendencia compartida y la herencia cultural", un marco ideológico que trata los derechos de las mujeres y la igualdad LGBTQ+ no como derechos humanos sino como imposiciones a rechazar.
Los organismos multilaterales: el otro lugar de la contienda
Si la política exterior es el primer frente, los organismos multilaterales son el segundo. Aquí el movimiento anti-derechos ha aprendido a usar las mismas reglas del juego institucional que el feminismo utilizó para avanzar.
En la 70ª sesión de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer (CSW70), celebrada en Nueva York en marzo de 2026, Estados Unidos intentó revertir el reconocimiento de múltiples derechos ya consagrados en documentos multilaterales. La estrategia no es nueva: consiste en introducir enmiendas que diluyan el lenguaje sobre género y derechos reproductivos, bloquear consensos y usar el peso financiero y político para presionar a estados más vulnerables. En 15 países se propusieron o promulgaron leyes restringiendo la atención de afirmación de género, codificando definiciones binarias de sexo y censurando la expresión LGBTIQ. El patrón es coordinado: mismas narrativas, mismos argumentos legales, mismas organizaciones litigantes actuando en distintos países simultáneamente.
El retiro de Estados Unidos de los organismos multilaterales no es solo un acto de desdén institucional: es una maniobra deliberada que debilita la financiación y la legitimidad política de los espacios donde el feminismo ha construido sus victorias normativas más importantes. Como señala Amnistía Internacional en su informe anual 2025-2026, la humanidad enfrenta "ataques de movimientos anti-derechos transnacionales y gobiernos depredadores determinados a imponer su dominancia", con líderes mundiales que han sido "demasiado sumisos ante los ataques al derecho internacional y al sistema multilateral".
La exportación del "manual": América Latina como caso
El tercer frente es quizás el más cercano a nuestra realidad regional. El movimiento anti-derechos ha desarrollado lo que sus propios críticos llaman un "manual" (playbook) que se replica con adaptaciones locales en distintos países. Los elementos son consistentes: la narrativa de la "ideología de género" como amenaza a la familia y a los niños; la judicialización estratégica para erosionar normas ya conquistadas; los recortes administrativos que vacían de contenido las políticas de igualdad sin necesidad de derogarlas formalmente; y las ofensivas comunicacionales en redes sociales financiadas con recursos externos.
En Argentina, Brasil, Colombia y El Salvador los cuatro casos analizados en un estudio comparado publicado en 2026 en la Revista CIDOB d'Afers Internacionals se observan estas modalidades diferenciadas pero articuladas de contestación normativa. En Argentina, la llegada de Javier Milei al poder trajo un desmantelamiento del Ministerio de Mujeres, Géneros y Diversidad y una reorientación explícita de la política exterior en contra de la Agenda 2030 y las normas internacionales de género. En Brasil, el período Bolsonaro dejó una infraestructura de litigio conservador que sigue activa. En El Salvador, el régimen de excepción de Bukele ha comprimido el espacio cívico para las organizaciones feministas. Los tres casos tienen en común la presencia de actores externos, fondos conservadores, redes religiosas, organizaciones como ADF International que proveen recursos, marcos legales y narrativas.
Lo que este análisis revela, desde la teoría de las RRII, es algo que la corriente dominante tiende a ignorar: los actores no estatales transnacionales de derecha son tan relevantes para explicar la política internacional como los que el feminismo y la academia han estudiado con mayor atención. Las redes transnacionales de defensa (transnational advocacy networks), concepto desarrollado por Margaret Keck y Kathryn Sikkink en los años noventa para describir cómo las ONG y los movimientos de derechos humanos influyen en los resultados internacionales, aplican hoy con igual pertinencia a los actores anti-derechos. La diferencia es el signo político de sus objetivos.
¿Qué puede hacer el feminismo internacional?
Nombrar al adversario con precisión es el primer paso estratégico. Mientras el movimiento anti-derechos sea tratado como una suma de reacciones locales y no como un actor transnacional con recursos, coordinación y agenda global, la respuesta feminista será siempre reactiva y fragmentada.
La V Conferencia de Madrid apunta en la dirección correcta al identificar colectivamente las amenazas y establecer compromisos políticos concretos entre ellos, el financiamiento prioritario a organizaciones feministas de la sociedad civil. Pero una declaración de 28 países tiene que traducirse en presupuestos reales, en mecanismos de rendición de cuentas y en una defensa activa de los espacios multilaterales. La próxima conferencia está prevista en Marruecos en 2027: la pregunta es si, para entonces, los avances normativos que aún quedan en pie habrán resistido la presión.
A nivel regional, las redes feministas latinoamericanas ya están reconfigurando sus estrategias. El mismo estudio de CIDOB documenta modalidades de "expansión y supervivencia" en contextos de regresión institucional: alianzas más amplias entre organizaciones, uso estratégico del litigio internacional, y articulación con actores sindicales y de otros movimientos sociales. Son respuestas que reconocen que el campo de batalla ya no es solo nacional, sino transnacional.
Si algo enseña el análisis de las RRII feministas es que las normas internacionales no son conquistas permanentes: son equilibrios que se sostienen mientras haya actores con voluntad y capacidad de defenderlos. El movimiento anti-derechos lo sabe. La pregunta es si el feminismo internacional está organizado para responder a la misma escala.
Referencias
Amnesty International Canada. (2026, abril 21). Amnesty International calls on states to stop predatory, anti-rights order from taking hold in pivotal moment for humanity. https://amnesty.ca/press-releases/state-of-human-rights-report-2025-2026/
Bustamante, S. (2026). Redes feministas transnacionales ante la contestación normativa «antigénero» en América Latina. Revista CIDOB d'Afers Internacionals, (142), 109–133. https://doi.org/10.24241/rcai.2026.142.1.109
Carboni, D. (2024, junio 19). Proyecto 2025: el plan de la ultraderecha de EEUU para erosionar derechos y democracia a escala global. Pie de Página. https://piedepagina.mx/proyecto-2025-el-plan-de-la-ultraderecha-de-eeuu-para-erosionar-derechos-y-democracia-a-escala-global/
CIVICUS Lens. (2026, marzo 8). International Women's Day 2026: Feminist resistance in a world at war. https://lens.civicus.org/international-womens-day-2026-feminist-resistance-in-a-world-at-war/
Focus 2030. (2026, junio 18). V Conferencia Ministerial de Política Exterior Feminista: principales conclusiones de Madrid. https://focus2030.org/es/v-conferencia-ministerial-de-politica-exterior-feminista-principales-conclusiones-de-madrid/
Global Extremism Monitor. (2026, abril 5). Project 2025 goes global: The American export of authoritarianism and Christian nationalism worldwide. https://globalextremism.org/reports/project-2025-goes-global/
Outright International. (2026, enero 26). The global state of LGBTIQ people's human rights in 2025. https://outrightinternational.org/our-work/human-rights-research/global-state-lgbtiq-peoples-human-rights-2025
Imagen de portada recuperada de: https://www.es.amnesty.org/en-que-estamos/temas/derechos-de-las-mujeres/
