
22 jul 2026
Sthefany Pérez
Voluntaria 2026 del Programa Ser Internacionalista
La dinámica actual de la sociedad internacional no se puede analizar sin tomar en cuenta el papel del periodismo. Este no solo funge como fuente de difusión de datos e información a través de los medios de comunicación, sino que permite crear narrativas que inciden en el análisis internacional. Esta constante retroalimentación da origen a lo que Marcel Merle define como un actor internacional clave: la opinión pública¹, capaz de transformar por completo las dinámicas globales ya sea construyendo narrativas de seguridad, moldeando la agenda y acelerando o frenando decisiones de política exterior.
Con el avance tecnológico, el periodismo que se concibe hoy en día responde a las dinámicas de la revolución digital y a la aparición de las redes sociales, modificando así su concepción tradicional. La democratización del internet ha convertido a las redes sociales en las principales difusoras de información –incluso en tiempo real– arrebatándole el monopolio informativo y narrativo a los grandes medios tradicionales. Estas interacciones generan un nuevo paradigma, donde ciudadanos comunes con cierta influencia –sin necesariamente ser periodista de carrera– sean transmisores y replicadores de noticias capaces de reconfigurar las agendas políticas.
El periodismo es un arma de doble filo en las relaciones internacionales
El periodismo actual no solo le otorga a las sociedades la oportunidad de reflexionar y opinar sobre temas de interés global; sino que, a través de las redes sociales le permite a los ciudadanos convertirse en garantes de la paz, del respeto a los derechos humanos, la difusión de valores desde cualquier parte del mundo, presionando a los gobiernos para la búsqueda de soluciones inmediatas ante situaciones injustas. Sin embargo, a su vez puede ser considerado como un instrumento que impulsa la desigualdad, la imposición de valores y las dinámica de dependencia y dominación.
El poder mediático que comprende esta disciplina —capaz de moldear narrativas que favorecen o desacreditan a determinados gobiernos— lo convierte en un recurso estratégico fundamental tanto para los Estados como para las organizaciones internacionales gubernamentales. Como bien señalaba José Luis de Castro Ruano en su obra Medios de comunicación y Relaciones Internacionales: "Hoy «poder» no es disponer de información sino capacidad para controlarla y, sobre todo, capacidad para controlar la ingente cantidad de información y comunicación que circula por las redes, controlar sus flujos, capacidad para manipularla incluso, difundirla a voluntad propia, capacidad para generarla"².
El nexo poder-información busca incidir sobre la opinión pública a tal punto de definir los temas a tratar. Si bien el periodismo otorga visibilidad a ciertas problemáticas, no todas las situaciones de la sociedad internacional logran ser cubiertas por los medios, quedando marginados, en consecuencia, asuntos cruciales de la esfera global. Muchas de las controversias que ocupan la palestra actual son producto de la manipulación y el redireccionamiento deliberado de quienes ostentan el poder.
Una de las evidencias más claras sobre esto se produjo durante los meses de febrero y marzo de 2026, cuando los medios de comunicación y las plataformas digitales se abarrotaron de debates sobre los "therians" —personas que se identifican, en un plano psicológico y espiritual, con animales—.
El alcance masivo que esta tendencia cobró, casi de manera espontánea, llevó a que diversos analistas la catalogaran como una "cortina de humo" para desviar la atención de temas de gran sensibilidad política y social, como lo eran las figuras involucradas en el caso de Jeffrey Epstein.
Asimismo, la especialista Fabiola Solano analizó la viralización de este fenómeno y advirtió que el tema "es utilizado por sectores regresivos, vinculados a la derecha más conservadora, para ridiculizar y deslegitimar la identidad de género". Con ello se logra, por un lado, condicionar el foco de la opinión pública y, por el otro, reforzar narrativas conservadoras a través de plataformas digitales. Un artículo publicado por El País demuestra cómo este modus operandi no es nuevo, pues ya fue replicado en Estados Unidos durante 2021 y 2022 con la comunidad furry.
La instrumentalización de la agenda-setting y el framing para beneficios estatales
Para descifrar este fenómeno, resulta indispensable acudir a dos conceptos fundamentales en la investigación y la práctica del periodismo: la agenda-setting y el framing.
La agenda-setting plantea que, "mediante estrategias de inclusión (selección), exclusión (omisión) y énfasis (relevancia), los medios establecen un ranking de los asuntos del día: algunos acontecimientos no alcanzarán nunca la categoría de noticias, otros abrirán los informativos televisivos y llenarán las portadas de los periódicos y sus ediciones digitales" ³. Bajo esta premisa, se entiende que la atención pública funciona como un juego de suma cero, donde la subida de un tema a la palestra ocurre en detrimento y caída de otro.
El framing, por su parte, “es un proceso en el que se seleccionan aspectos de la realidad, a los que les otorgará un mayor énfasis o importancia, de manera que se define el problema, se diagnostican sus causas, se sugieren juicios morales y se proponen soluciones y conductas apropiadas a seguir” ⁴.
Ambas teorías son complementarias. La agenda-setting es empleada por los actores de poder para determinar los temas que se van a tratar —como ocurrió con la repentina viralización de los therians—, mientras que el framing encuadra aquellos rasgos de la realidad dictando el cómo se va a interpretar —por ejemplo, a través del pánico moral en torno a la identidad de género—.
Si bien esta es una estrategia que se sigue utilizando, la realidad actual demuestra que muchos casos logran visibilidad gracias al "periodismo informal" impulsado por las redes sociales. Este fenómeno ha logrado convertir temas de poca relevancia para los medios tradicionales en asuntos globales de primer orden, obligando a los gobiernos a buscar soluciones inmediatas para frenar la insatisfacción de la opinión pública internacional.
Los peligros del periodismo informal: la desinformación en la era digital
A pesar de los beneficios obtenidos al romper el monopolio informativo de los medios tradicionales, las redes sociales han dado paso a prácticas negativas como la divulgación masiva de desinformación, la cual influye directamente en la percepción de las relaciones internacionales. Los algoritmos ofrecen diariamente una avalancha de información sobre temas específicos y de dudosa procedencia, un hecho que dificulta la búsqueda de datos veraces.
Un reflejo de esto se observa en un estudio publicado en 2024 sobre la desinformación en la guerra de Israel-Hamás, titulado Desinformación sobre la guerra de Israel-Hamás: análisis de los bulos identificados por las plataformas de verificación españolas. Esta investigación muestra cómo, desde la invasión de Rusia a Ucrania, se ha incrementado la producción de estrategias desinformativas vinculadas a un falso contexto. Dichas tácticas están "enfocadas al exterior para restar valor al enemigo e influir en la comunidad internacional"⁵, lo que termina por distorsionar la percepción y la interpretación de hechos dramáticos en el campo bélico.
La evidencia expuesta permite dimensionar hasta dónde el periodismo puede incidir en las dinámicas del tablero global. El análisis de las relaciones internacionales trasciende del estudio de los actores tradicionales, como los Estados, a analizar cómo el sujeto –como parte de esta estructura– a través de sus críticas y opiniones impulsa transformaciones en la realidad. Asimismo, cómo los actores que detentan el poder, al comprender las dimensiones de la opinión pública, se enfocan en la manipulación de información con el fin de conservar las estructuras que los favorecen a través de la imposición de su “régimen de la verdad” y el silenciamiento de otras problemáticas. Sin embargo, resulta esperanzador observar cómo la evolución del periodismo ha mermado estás prácticas aunque en el camino el principio ético de la labor del periodismo, de otorgar información veraz, día tras día se enfrenta a mayores desafíos.
Referencias
Merle, Marcel (1991). Sociología de las Relaciones Internacionales. Alianza Editorial
De Castro Ruano, José Luis (2002). Medios de comunicación y Relaciones Internacionales. Servicio Editorial de la Universidad del País Vasco.
Ardèvol-Abreu, Alberto; Gil de Zúñiga, Homero; y McCombs, Maxwell E. (2020). Orígenes y desarrollo de la teoría de la agenda setting en Comunicación. Tendencias en España (2014-2019). Profesional de la información.
Ardèvol-Abreu, Alberto (2015). Framing o teoría del encuadre en comunicación. Orígenes, desarrollo y panorama actual en España. Revista Latina de Comunicación Social.
López-Martín, Álvaro y Córdoba-Cabús, Albert (2024). Desinformación sobre la guerra de Israel-Hamás: análisis de los bulos identificados por las plataformas de verificación españolas. Estudios sobre el Mensaje Periodístico.
