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¿El mundo está cerca de la III Guerra Mundial? Agenda global del 23 al 28 de febrero de 2026

Imagen recuperada de Milenio
Imagen recuperada de Milenio

El gobierno de Donald Trump está asumiendo los fines de semana como el mejor momento para desestabilizar el tablero internacional. La última semana de febrero de 2026 terminó con ataques “preventivos” de Estados Unidos e Israel en contra de Irán en donde el resultado político más importante fue el asesinato del Ayatola Alí Jamenei, mientras que el resultado humano más preocupante fue el asesinato de, al menos, 108 niñas en una escuela primaria - acto que representa una violación grave del derecho internacional sobre la protección de personas y bienes civiles en contextos de conflicto armado-. 


El resultado político de esta operación militar ha dejado un vacío de poder en Irán. Alí Jamenei asumió el poder en Irán en 1989 después de la revolución islámica en ese país. El Ayatola había mantenido una postura en contra de Estados Unidos e Israel ante sus intereses geopolíticos en el Oriente Medio como la principal autoridad política y religiosa del país que preserva los vestigios del imperio persa.


Por otro lado, el resultado humano de esta operación muestra la cara más realista de las intervenciones militares de las potencias globales. La prioridad no es respetar la dignidad humana en cualquier lugar, sino lograr los objetivos político militares a cualquier costo. Esta circunstancia representa un reto para las potencias medias como México, quienes deben asumir una postura pragmática pero aterrizada a la búsqueda de la preservación de los derechos fundamentales.


Este domingo 1 de marzo, Alemania, Francia y Reino Unido han anunciado que están dispuestos a tomar acciones militares contra Irán para defender sus intereses en la región en una declaración conjunta firmada por Emmanuel Macron, Kier Starmer y friedrich Merz. Esta declaración no solo precede los ataques de Estados Unidos e Israel en Irán, sino la respuesta de Irán en donde las fuerzas militares de ese país atacaron Israel, Qatar, Bahréin, Kuwait, Emiratos Arabes Unidos, Arabia Saudita, Jordania e Irak.


De seguir estas respuestas militares y el involucramiento de más países tanto de Europa como de Oriente Medio, desde Global Thought nos cuestionamos sino es esta la antesala de la III Guerra Mundial en donde el terrero, como se había anticipado desde la Guerra Fría es Medio Oriente, región en donde la disputa no sólo es ideológica y religiosa, sino por recursos y control de una de las zonas más importantes para el comercio internacional.


El discurso del estado de la Unión: Pérdida de legitimidad en el congreso y tensiones geopolíticas


El martes 24 de febrero, el presidente Donald Trump pronunció su discurso del Estado de la Unión, una tradición política que se remonta a los primeros años de Estados Unidos. Además, está consagrada en la Constitución como un deber del presidente informar al Congreso sobre la situación del país y delinear sus prioridades políticas. Este discurso en particular fue notable por ser el más largo de la historia, con una duración exacta de 1 hora y 47 minutos. Su carácter exhaustivo abarcó una amplia gama de temas, reflejando el actual contexto de tensiones políticas tanto a nivel interno como internacional.


Con las próximas elecciones al Congreso de Estados Unidos, existe preocupación de que el apoyo republicano pueda disminuir. Los índices de aprobación de la actual administración han descendido, especialmente debido a políticas migratorias que han incluido incidentes en la frontera con agentes involucrados en hechos que resultaron en víctimas estadounidenses, lo que ha debilitado el respaldo público a los esfuerzos de deportación. Como consecuencia, las elecciones intermedias podrían traducirse en una pérdida de apoyo para el gobierno en funciones. Además, existe una retórica que sugiere que los demócratas podrían ser considerados antiestadounidenses y actuar en contra de los intereses del país, lo que pone de relieve un alto nivel de polarización.


En el ámbito interno, el presidente Trump subrayó la importancia de la economía, señalando que sigue siendo una preocupación central entre los votantes. En el plano geopolítico, el discurso destacó las tensiones con Irán, identificando específicamente el desarrollo de misiles iraníes como una amenaza latente para la seguridad, no solo de Estados Unidos, sino también de Europa. 



Trump sostiene que existen alternativas disponibles, incluyendo planes para implementar un arancel global del 15% mediante otra facultad aún no puesta a prueba. Este último punto debilita la independencia del equilibrio de poderes, ya que, al sobrepasar los límites establecidos, fomenta una narrativa que justifica el ejercicio desmedido del poder sin un control efectivo, aprovechando al máximo las facultades que la Constitución le otorga.


A cuatro años de la guerra ruso ucraniana 


Recientemente, Ucrania hizo un llamado a los países participantes en la conferencia de seguridad de Múnich para poner fin al conflicto. Esta semana se conmemoraron cuatro años desde el inicio de una guerra que inicialmente se pensaba que duraría apenas cuatro días. Es importante destacar que el conflicto tuvo sus raíces en la amenaza de la expansión de la OTAN hacia un país que Rusia consideraba cercano a sus intereses. Sin embargo, la confrontación escaló rápidamente y, a pesar de múltiples negociaciones, aún no se ha logrado una solución definitiva.



El costo total de la reconstrucción de Ucrania se estima en aproximadamente 558,000 millones de dólares en los próximos diez años, de acuerdo con una evaluación conjunta del gobierno ucraniano, la Unión Europea, el Banco Mundial y Naciones Unidas.


Desde el año pasado, se han realizado diversos esfuerzos para negociar el fin del conflicto, aunque con resultados limitados y sin un acuerdo duradero. Estas negociaciones se han llevado a cabo en lugares como Ginebra, Estambul y Abu Dabi, sin que hasta ahora se haya alcanzado un acuerdo completo. La persistencia del conflicto se debe a que las partes no han logrado establecer un acuerdo que garantice la paz duradera. Rusia insiste en que las fuerzas ucranianas se retiren de las zonas bajo su control en Donetsk, donde actualmente controla aproximadamente el 83% del territorio, postura que Ucrania rechaza. Ucrania solicita un alto el fuego lo antes posible, pero Moscú condiciona cualquier pausa a la existencia de un acuerdo sólido y duradero.


La economía rusa ha sido significativamente afectada por las sanciones internacionales y el incremento de tensiones. No obstante, Rusia ha buscado diversificar sus mercados de hidrocarburos ante las restricciones occidentales. Actualmente, se observa una escasez de mano de obra, inflación, déficit presupuestario y disminución de los ingresos petroleros. Desde 2022, Ucrania ha perdido aproximadamente un tercio de su infraestructura de transporte de energía. Sin embargo, el país ha logrado algunos avances en su recuperación, aunque aún depende en gran medida del apoyo occidental para su defensa y gastos militares.


Estados Unidos, bajo la administración de Donald Trump, fue uno de los principales suministradores de ayuda a Ucrania. Sin embargo, tras el incidente con el expresidente en la Casa Blanca y cambios en la política, la asistencia estadounidense se ha visto reducida. Por otro lado, países como Corea del Norte han suministrado municiones y miles de soldados a Moscú, mientras que Irán ha proporcionado drones y misiles utilizados en el conflicto. También se ha señalado la participación de China en apoyar a Rusia en diferentes aspectos.


La cuestión central es si esta guerra podrá terminar algún día y si Ucrania mejorará su supervivencia sin el respaldo constante de sus aliados. Es probable que la expansión territorial de Rusia en Ucrania y su influencia en la región, incluida la posible incorporación de zonas en las fronteras de la OTAN, sean factores que prolongarán el conflicto. Los frágiles ceses al fuego han sido muy breves, como se evidenció en el discurso de Marco Rubio en la conferencia de seguridad de Múnich, donde expresó dudas sobre la verdadera voluntad de Rusia de buscar la paz.


A pesar de algunas conversaciones trilaterales en Ginebra, no se han logrado avances concretos y la guerra parece estar destinada a prolongarse, tal vez por más tiempo del inicialmente previsto. La persistencia del conflicto se ve alimentada por las tensiones entre Estados Unidos, Rusia y Ucrania. La falta de una vía diplomática efectiva hace prever que el conflicto continuará hasta que alguna de las partes vea debilitadas sus posiciones, ya sea por sanciones, reducción de apoyos o agotamiento de recursos. Ucrania podría sufrir un mayor debilitamiento si la Unión Europea o Estados Unidos reducen aún más su asistencia, mientras que Rusia, a pesar de las sanciones y dificultades económicas, ha logrado mantener su postura y continuar la guerra, incluso tras cuatro años de conflicto.


¿Qué sucede en África?


Ahora vamos con una región de la cual hemos hablado mucho: África, específicamente el Sáhara Occidental. ¿Qué está pasando? Hay una fuerte presión de Washington para impulsar el plan de autonomía propuesto por Marruecos como solución definitiva al conflicto.


Primero hubo una ronda inicial de contactos en Madrid. Después, el 23 y 24 de febrero, representantes de Marruecos, Argelia, Mauritania y el Frente Polisario se reunieron en Washington para mantener conversaciones cuyos detalles fueron confidenciales. El hecho de que Estados Unidos haya organizado y albergado estas reuniones muestra que la administración de Donald Trump quiere acelerar una solución. En términos simples: Washington busca cerrar el expediente del Sáhara Occidental, y hacerlo en términos que beneficien a Marruecos.


Para entender esto, hay que recordar qué se disputa. El Sáhara Occidental es un territorio que fue colonia española hasta 1975. Tras la salida de España, Marruecos ocupó gran parte del territorio y lo considera parte integral de su soberanía. Pero en 1976 el Frente Polisario proclamó la República Árabe Saharaui Democrática y comenzó a exigir la independencia total del territorio. Esa reivindicación cuenta con el respaldo político y diplomático de Argelia, que es rival regional de Marruecos. Desde entonces, el conflicto sigue sin resolverse.


El plan que ahora impulsa Washington es el plan de autonomía marroquí. ¿Qué significa eso en términos sencillos? El territorio tendría una autonomía interna: contaría con un parlamento propio y un sistema judicial con competencias en asuntos locales. Sin embargo, Marruecos mantendría el control de los poderes considerados “soberanos”, como la defensa, la política exterior y aspectos estratégicos de la economía y la seguridad.


El punto de fricción es claro: para Marruecos, esta autonomía es una solución realista y suficiente. Para el Frente Polisario, no lo es, porque no contempla la opción de independencia plena ni un referéndum que permita elegir entre independencia o integración. Por eso, aunque Washington intensifique la presión diplomática, el conflicto sigue siendo políticamente sensible y difícil de resolver.


Este escenario global nos presenta muchas interrogantes. ¿Será que el Board of Peace de Trump entiende la paz no como la ausencia de conflicto sino como la magnificación de la violencia? ¿Qué criterios debemos utilizar para negar o reconocer que estamos en el desarrollo de la III Guerra Mundial? Sin duda, este es un buen momento para ser internacionalista ¿o no?





 
 
 

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